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martes, 21 de mayo de 2019

Pañales de tela 2

La segunda experiencia pañalera la estamos teniendo con Kumquat. Antes de que naciera preparé en la bañera una “sopa" (la encontraréis buscando con Google) con todos los pañales y carbonato sódico, que me daba mucha cosilla usarlo embarazada, pero bueno con guantes y la ventana abierta no tenía porqué haber peligro. La idea era quitarles todos los restos que hubiesen ido quedando de suciedad y jabón y que volviesen a ser absorbentes. Ya se nos habían roto tres pañales, a dos se les despegó el plástico del laminado y se pegó sobre sí mismo y otro se quedó atrapado en el tambor de la lavadora. Pero teníamos suficientes porque lavábamos cada dos días. Con la técnica de guardarlos enjuagados tampoco se puede esperar más porque les sale moho. Por cierto, en el anterior post se me olvidó decir que la caca la lavamos con jabón tipo lagarto antes de meter el pañal en la lavadora. Pero como ahora tenemos la lavadora en el baño ya no enjuagamos el pipí a mano, justo antes de poner la lavadora, metemos los pañales con un programa de enjuagado y después metemos el resto de la ropa y lavamos.
Con Kumquat empezamos cuando tenía unos tres días, pero nunca para dormir por la noche. No sé cómo fue con el ombligo porque a mis niños se les cae muy pronto y sin problemas. Sí es verdad que tan chiquiticos lo que me generaba más dudas era la posición de la espalda, porque queda mucho bulto en la cintura, pero como los míos se empeñaron en dormir boca abajo (shhh, no se lo digáis a nadie y no lo hagáis, yo no lo he recomendado, es más lo desaconsejo, que conste) pues no era tampoco un problema. De todas formas le pregunté al pediatra y a la matrona y no veían problema. Tanto a la matrona, como más tarde a la fisioterapeuta les parecía bien lo de llevar un pañal tan gordo porque así se separan las piernas y se cree que es mejor para la formación de las caderas, de hecho aquí los primero meses llevan doble pañal o una gasa doblada por encima del pañal entre las piernas.
Al principio nos fue mal con los pañales, tenían muchas fugas. Entonces mi vecina la hippie nos prestó los suyos de talla hasta tres meses. Eran buenísimos y sin plástico. Consistían en un pañal de rizo de algodón con velcros que ya no cerraban , no compréis pañales de velcro y absorbentes de la misma tela. Eran unos veinte y eso estaba bien porque tardan en secarse. Los cobertores eran unos pantaloncitos de lana, que no dan calor ni pican, con elásticos muy suaves y anchos en muslos y cintura y eran totalmente impermeables, no teníamos problemas de fugas. Teníamos cinco cobertores, usábamos dos al día. Si uno se mojaba un poco por dentro, lo dejábamos airearse y le poníamos otro. Hasta se los poníamos varios días. Los cobertores los lavaba solos con el programa de lana o a mano, con jabón para lana con lanonina, para que no perdiesen la impermeabilidad.
Estos pañales son muy buenos, pero no quisimos comprar más cuando se le quedaron pequeños porque teníamos los otros. Nosotros es que somos muy roñosos minimalistas. También somos muy roñosos ecologistas y nos gusta reutilizar, estos pañales eran de sexta mano y se los devolvimos a su dueña para seguir siendo utilizados, que ella estaba ya esperando el cuarto retoño. He visto usar cobertores de lana sólo con pañales hechos doblando gasas extra grandes (hay tutoriales para que quede un triángulo con varias capas en la entrepierna) y con niños de un año y funcionan. Nada de plástico, con pocos cobertores te apañas y las gasas son baratas y se secan rapidísimo.
A los cuatro meses volvimos a usar los nuestros. Ya empezamos a poner dos absorbentes, pero teníamos fugas. Empecé a poner el segundo absorbente por fuera del bolsillo porque el siempre seco había pasado a ser totalmente hidrófobo y nada, fugas. Empecé a poner el segundo absorbente por fuera y doblado sobre el pene y bueno, más o menos. Pero conforme pasaba la primavera los pañales iban a mejor y entonces descubrimos lo que pasaba. Era la SECADORA, al secar los absorbentes en la secadora se volvían esponjosicos y suaves pero también impermeables. Así que ya los tendemos siempre, los tendemos solos y así se airean más.
A los dos años Kumquat empezó la guardería. En las mamás de día no suelen poner problema a los pañales de tela, pero la guardería de Lima no los admitía y con Kumquat ni preguntamos, lo mandamos siempre con desechables. En total gasta tres desechables al día si no hay cacas imprevistas. Y los de tela se los ponemos sólo los fines de semana. Los acumulamos sin enjuagar para que no cojan moho y los lavamos solos con un lavado largo.
No sabemos cuánto tiempo llevará pañales, puede que toda la vida. No creo que busquemos opciones de pañales de tallas grandes, cuando le queden pequeños usaremos desechables. La verdad es que a veces tiene los genitales irritados por el pipí en la tela y eso que nos damos cuenta pronto de que está mojado por el olor y lo cambiamos. Los de ahora le pueden durar mucho por su retraso del crecimiento, ya veremos lo que aguantamos.

martes, 14 de mayo de 2019

Pañales de tela 1

Aunque todavía no hemos terminado con los pañales de tela, tenemos ya cuatro años y medio de experiencia con ellos, así que creo que ya podemos contar cómo nos ha ido usándolos. 

Estando embarazada de Lima y después de consultar varias webs decidí ponerle los de bolsillo de talla ajustable o dos en uno (por comparación con los clásicos de tres piezas y otros modelos todo en uno). Me parecían los más sencillos de usar porque se parecen a los desechables, lavar y secar, punto importante para el invierno alemán. Estos pañales consisten en una tela exterior laminada con plástico y una capa interior de forro polar  siempre seco, que en principio chupa la humedad al interior. Llevan un agujero entre las dos capas, el bolsillo, por el que se meten los absorbentes. Al principio teníamos sólo absorbentes de microfibra, pero luego compramos de algodón, cáñamo y bambú. Elegí tres marcas en Amazon, de la más barata compré un paquete de 10 en colores lisos variados, tenían una sola fila de corchetes en la cintura y nos han durado menos que los demás. De la siguiente marca más barata cogí cinco de colores variados, tenían dos filas de corchetes y son un poco mejores. Los siguientes los compré estampados, cinco diseños monísimos y dos absorbentes cada uno, son los de mejor calidad, ajuste y absorción.

La matrona nos dijo que para no agobiarnos esperásemos tres semanas antes de empezar con ellos, pero tres días después de tener a Lima en casa Pomelo empezó a ponérselos. Le poníamos un solo absorbente y aguantaban muy bien. Al principio los bebés hacen una caca en cada toma, así que era teta, pañal, teta, bebé a dormir, enjuagar pañal, teta, pañal, etc. Cada dos horas, tres como mucho. De día y de noche, no nos molestaba cambiar pañales de noche porque siempre había caca, así que lo hacíamos sin pensar. Guardábamos los pañales enjuagados en una bolsa impermeable. Teníamos dos, una para ropa sucia para llevar de viaje y la otra era un bolso de tela laminada. Cada dos días bajábamos a la lavadora y lavábamos los pañales junto con toda la ropa, en lavado corto a 40°C y con nueces de lavado. Y sobre todo nada de suavizante que hace que tengan fugas.

Algunos  bodys le quedaban algo apretados, pero no compramos extensores, abrochábamos sólo el corchete del centro y ya está. Para salir de casa también los usábamos, para eso llevábamos una bolsa pequeña laminada para meter los sucios. La pañalera quedaba más gorda, eso sí. Para ir de viaje no los usamos, solemos llevar una maleta de mano para todos y no nos caben. 

A los cuatro meses nos dimos cuenta de que estábamos levantándonos por la noche sin necesidad, sólo tenía pipí, pero con los de tela hay que cambiarlo o se irrita el culito, así que lo hacíamos en la cuna o mientras le daba teta. A ver, yo daba teta y Pomelo cambiaba el pañal, trabajo en equipo. A los seis meses hacía mucho pipí y le poníamos dos absorbentes, pero las noches nos resultaban incómodas, estábamos agotados y había fugas. En casa de mis padres ya habíamos comprobado lo cómodo que era para los tres poner un solo pañal desechable, así que empezamos a usar un desechable para la noche.
Es verdad que con la tela hay más escapes y que aquí hace frío para ir mojado, pero nos apañábamos. Al cambiar el pañal si había un poco de pipí por el lateral, le poníamos otro pantalón y listo. En el siguiente cambio el primero estaba seco y se lo volvíamos a poner, dos pantalones al día no era ningún drama. Una vez Lima tuvo mucha diarrea y aguantaron mejor que los desechables. 

Así seguimos hasta los dos años, ahí Lima retenía el pipí muchas horas y luego soltaba la súper meada, el pañal no podía absorber eso. Era invierno y además nos habíamos cargado los absorbentes y no lo sabíamos. Tuvimos que pasar a los desechables y estuvimos con ellos unos seis meses. 

Para limpiar el culito usábamos discos de algodón con aceite de bebé (o el que sea) porque nos lo dijo la matrona. La verdad es que es un buen truco, con aceite no hay que frotar, la suciedad como la caca, la cera de las orejas, la roña del cuello, las axilas llenas de arrugas de los bebés o las cositas blancas de la vulva, todo se va con aceite. También usábamos unos trapitos de microfibra suave. Compré un paquete de los de limpiar en la casa, en colores pastel que son como más de bebé y los usaba mojándolos en agua. La ventaja con las esponjas es que lo usaba una vez y directo a la lavadora, no tenía un criadero de bacterias. La verdad es que para salir usábamos toallitas desechables. Las toallitas desechables son el mal, por lo menos NUNCA las tires al váter, ni aunque el paquete diga que se puede, NO ALIMENTES AL MONSTRUO DE LAS TOALLITAS. 

Y con eso termino por hoy, pero continuará…

martes, 7 de agosto de 2018

Apadrinar un almendro

Agosto es un mes muy especial para mí. Un mes muy familiar. Actividades en familia desde por la mañana temprano, con un objetivo común y bajo un sol intenso. Comidas en el campo, beber de una cántara tapada con un limón, comer latas de atún bajo un viejo almendro y melocotones de postre. Así eran mis vacaciones estando a sólo 15 kilómetros de la playa. En agosto cogíamos almendras.

Y eso ha sido así toda mi vida hasta que emigré. Y cuando digo toda mi vida es toda mi vida. Mi madre embarazada caminando por el bancal polvoriento con tres niños (mi padre conducía el tractor), yo de muy pequeña lloriqueando detrás de la familia, un poco más grande recogiendo las almendras del suelo con un capazo y ya en la adolescencia llegó el ascenso a miembro fundamental del equipo llevando una de las lonas y vareando el árbol. Después llegó la universidad y tenía que pasar el día en el campo y estudiar por la noche para los exámenes de septiembre. Hasta que conseguí la beca Erasmus y ese verano trabajé de camarera en la playa para ganar algo de dinero para irme. Mis hermanas también habían trabajado en verano cuando eran universitarias, pero la sensación de traición a la familia no se me iba. Y ahí ya me fui, mi madre enfermó, todos crecimos o envejecimos y mi padre empezó a alquilar la "sombrilla" que recogía las almendras.

Coger almendras es duro, trabajar en el campo siempre lo es. Es un trabajo lleno de sensaciones. En agosto en Murcia pueden hacer 40°C tranquilamente, el sol arde y la tierra de color claro lo refleja. La tierra es polvo reseco y piedras, perfectamente labrado, es decir, los pies se hunden en la tierra a cada paso. La máquina con la que recogíamos las almendras tenía forma de barca, iba tirada por un tractor y llevaba un rodillo de "proa" a "popa" donde se enrollaba una lona dividida en dos para dejar el almendro en su centro. Caminábamos vara en mano pesadamente detrás del tractor, tragándonos el humo y el polvo que levantaba; entonces dos cogíamos sendas barras de metal que mantenían la lona estirada y tirábamos de ella, desenrollándola y rodeando el almendro; vareábamos el almendro y una nube de polvo, insectos y almendras como proyectiles caían sobre nosotros; para terminar sujetábamos las barras y el tractor enrollaba las lonas cargadas de almendras. Las lonas quedaban cargadas formando una bolsa y teníamos que dirigir las barras, levantarlas sobre la barca soportando todo el peso de las almendras y vaciarlas dentro de la barca. Mi padre modernizó la barca y le puso altavoces, escuchábamos las noticias de Radio Nacional que se repetían cada hora.

Tardábamos unas dos semanas en recogerlas, casi siempre metiendo a alguien para ayudar. Y se daban situaciones "divertidas", la barca medía unos siete metros de largo y el terreno es inclinado, así que con el peso a veces se resbalaba y quedaba atascada entre dos almendros. O había una avería en el tractor o se desgarraba una lona.

También teníamos almendros especiales, son los almendros heredados generación tras generación, así que no es para nada un cultivo intensivo. Se aprovechaba el terreno tal cual era y se labraba con vacas. Así que teníamos hileras de almendros más o menos homogéneos en un terreno inclinado y pedregoso pero relativamente llano. Almendros centenarios que necesitaban de varias lonas extras alrededor (el arte de tirar y tensar de una lona también tiene lo suyo y luego doblarla como si fuera la bandera patria para guardarla), almendros en el borde de un barranco, dentro del barranco o encima de un monte. El almendro de clase diferente que había que coger aparte; el de almendra puntiaguda la hija de puta que encima se agarraba como ninguna al almendro, había que varearlas una a una con fuerza y salían despedidas y nos golpeaban con su pico; el de almendra diminuta que encima maduraba antes y había que recoger la mitad del suelo entre las piedras y cosicas así.

Después de recogerlas las pelábamos echándolas con capazos a una peladora, era un ruido ensordecedor y soltaba muchísimo polvo y pelusilla que picaba. Eso porque tuve suerte y a mí me tocó peladora y barca. Después de pelarlas las extendíamos enfrente de la casa para tenerlas vigiladas y que se secasen al sol. En el montón de almendras pasábamos las siguientes dos semanas, repasándolas una a una sacando las rotas y las que no se habían abierto. Esto aparte de que se te durmiesen la piernas estaba bien porque no había ruido y podíamos escuchar los 40 Principales. Cogíamos un moreno maravilloso, a veces hacíamos esto en bikini. Acostarse por la noche en las almendras aromáticas y fresquitas a ver la lluvia de estrellas sin contaminación lumínica molaba.

A final de agosto las metíamos en sacos a capazos y las vendíamos.
Pero la verdad es que la experiencia almendril empezaba ya en julio o incluso junio cuando terminábamos los exámenes. Mi padre ponía a punto el tractor con nuestra ayuda, tengo una gran paciencia y una gran vida interior porque pasaba los veranos sentada a su lado pasándole herramientas y siguiendo sus órdenes con la mente en blanco. A final de julio íbamos al Carrefour y comprábamos un salchichón entero y otros embutidos para ir haciendo bocadillos para el almuerzo en el bancal. Daba gusto ver la despensa, pero la tensión en casa se podía cortar con un cuchillo.

Mi padre construyó varias barcas. Él era ingeniero, sin título pero ingeniero. Compraba chatarra oxidada y la convertía en máquinas. No hacía planos, estaba todo en su cabeza. La última barca podía pelar la almendra conforme la cogía y nos ahorraba un montón de trabajo. Los inventos de mi padre dan para otro post. Siempre lo admiré y envidié por eso. También hacía una horchata de almendras deliciosa.

Los veranos eran un no parar, pero cuando crecimos y mejoraron las comunicaciones, terminábamos el día en playas preciosas. Después de todo el calor, sudor, tierra y bichos nos metíamos en playas tranquilas y casi vírgenes. Con el sol poniéndose y el ruido de las olas me sentía muy afortunada por vivir en lo que para mí era el paraíso.

Y lo echo de menos. El sonido de las almendras al revolverlas para que se sequen, el olor tan intenso que despedían y la horchata congelada. Siempre bromeábamos con que habría gente que pagaría por vivir esa experiencia. Y oye, es verdad, porque trabajar en el campo es duro, pero como experiencia tiene su rollo. Es una experiencia muy intensa para los cinco sentidos y se puede vivir también de forma tradicional sin ruidos ni humos. Así que el proyecto de apadrinar árboles será con almendros o no será. Si lo conseguimos, por supuesto incluirá un limonero pero privado.

Cuantas más vueltas le daba al proyecto de los cítricos más problemas le veía. Primero había que arrancar los almendros, hay que ser prácticos y avanzar, pero son vidas, vidas con muchos más años que yo, vidas que han sido parte fundamental de la mía y de la de mi familia. Imaginarme los almendros arrancados con las raíces hacia arriba me parte el alma y eso pasará si no hacemos nada para salvarlos. Los almendros son de secano y son de especies tradicionales de la zona. Nuestro proyecto quiere ser sostenible y eso sólo puede ser manteniendo un cultivo de secano, si cambiamos a cualquier otro árbol, incluso si ponemos todos los almendros nuevos de especies más productivas el gasto de agua será tremendo y eso es todo lo contrario al espíritu del proyecto.

Habrá que reponer algunos almendros que se han secado por no cuidarlos, pero mantener los antiguos, los especiales, los que conozco rama a rama, los que tienen alma. Y hacer un trabajo muy duro para recuperarlos y que no se pierdan. Hace falta una gran inversión y antes de empezar quiero estar segura de que no lo perderemos todo, sobre todo con dos niños.

La idea es recuperar los almendros gracias a la ayuda de padrinos, los padrinos reciben un certificado con la foto y ubicación del almendro. Reciben información periódica de la explotación, pueden visitar su almendro, recoger su cosecha o recibirla en casa. A ver repito, que puedes recoger TUS almendras en AGOSTO en la PLAYA. Y no os podéis imaginar lo bonitos que son en periodo de floración y lo bien que huelen. Por supuesto, cultivo ecológico.

Si te interesa ser padrino y ver cómo va creciendo el proyecto desde el minuto cero suscríbete al blog, déjame un comentario y sígueme en mi Twitter @laClemen1.

Estoy planteándome seriamente abrir un canal de Youtube, el primer vídeo sería cómo meter toda la ropa para una familia de cuatro para un mes de vacaciones en una maleta de mano. En fin, cosicas varias del día a día y por supuesto los arreglos de la casa y los almendros. Sí, arreglos de casa rural ruinosa llena de trastos a casa rural bonita y minimalista. Ya sabes, si te interesa, sígueme.

viernes, 6 de julio de 2018

Copa menstrual: toda la verdad



¿Quieres saber más sobre la copa menstrual?

Pues te voy a contar lo que nadie te ha contado hasta ahora. Con pelos y señales. ¡Aviso!

¿Qué es la copa menstrual? 

La copa menstrual es un cono de silicona que se introduce en la vagina y recoge la menstruación.
¿Cómo? ¿recoger la menstruación? ¿recoger? ¿en serio?

¿No es un poco desagradable?

Sí. ¡Pero eso es asqueroso! Sí. Pero menos que tener un cacho de plástico absorbiendo la menstruación entre las piernas, oliendo y manchándote. O llevar una bola de algodón dentro que te absorbe hasta las ganas de vivir.
Que luego los tampones y compresas se tiran en una papelera y quedan ahí apestando hasta que sacas la basura. Mientras que el contenido de la copa va al váter, tiras de la cadena y hasta nunca, en un segundo.
A ver que yo no niego mi feminidad ni esos rollos, pero una semana sangrando como un cerdo degollado pues tiene sus inconvenientes y quieras o no, es un marrón que tienes que gestionar de la manera más higiénica que puedas.
A lo mejor eres de las que sangra unos pocos días. Y sólo uno tienes que usar algo eficaz durante el día fuerte y los demás te apañas con un salvaslip. Si ése es tu caso te tengo mucho asco envidia.
Pero si no, tendrás un cajón lleno de compresas y tampones, tendrás que ir a la droguería cada dos por tres y dejarte una pasta. Y además tendrás una papelera maloliente en el baño, que como tires también los algodones del tónico facial, lo puedes flipar con los vapores que salen de ahí.

La copa menstrual es más ecológica

La copa menstrual es la solución a todo esto. Más ecológico, más barato, más cómodo y más limpio, sí, mucho más limpio.
Hasta aquí las bondades resumidas que te van a contar donde quieran vendértela o hacerte adepta de la secta. Yo quiero contarte algunas cosas prácticas de su uso habitual.

¿Cómo se usa la copa menstrual?

La mía es una LadyCup muy mona de color lila. Además viene en una bolsita de algodón con estampado de florecillas. La compré en Amazon hace varios años. Talla grande, estaba cerca de los 30 y con planes de embarazarme.

¿Es cara la copa menstrual?

No sé cuánto me costó, pero más de 20€.
En su día hice cuentas y usando las cajas de cincuenta mil tampones/compresas de marca blanca más barata, amortizaba la compra en cinco años.
Eso aquí en Alemania. Si estuviera en España lo amortizaba en un par de años. Aquí en Alemania las cosas de droguería son más baratas.
Y bueno con embarazo y todo, ya estoy ahorrando.

¿Cómo esterilizar la copa menstrual?

También me compré un cacito pequeño para hervirla y esterilizarla. En internet venden un recipiente para el microondas pero es caro. La copa venía en una caja de cartón normal, sin sellar, cosa que no me hizo mucha gracia.
El rabito se lo corté casi entero, dejé un poco para sacar la copa más fácilmente, pero me rozaba y lo corté entero. La verdad es que no sirve para nada.
Se hierve 10 minutos, y se deja enfriar antes de usarla.

 ¿Cómo poner la copa menstrual ?

Para poner la copa menstrual, hay que doblarla y se introduce en la vagina más abajo que un tampón. Es mejor usarlo las primeras veces en casa.

¿Cómo sacar la copa menstrual?

  • Para sacarla se meten los dedos.
  • Se dobla para romper el vacío (importante).
  • Y se saca de forma que no se vuelque. 

 

  ¿Te puedes manchar al sacarla?

Al principio sobre todo sí.
Las dos primeras veces me eché el contenido completo en el pantalón.

 ¿Tiene escapes la copa menstrual?

Cuando está dentro no tiene que notarse nada. Es tan infalible como otro método. Es decir, tus bragas no van a ser blancas impolutas. Hagas lo que hagas.
Yo no lo he conseguido nunca, por mucho que me cambie. O por mucha absorbencia que tenga el tampón o longitud de la compresa. ¿Os he dicho ya que sangro como un cerdo degollado?
Con la copa a veces me quedan pequeñas manchas, como flujo coloreado, no el gotón de una compresa que se mueve o un tampón que se moja hasta el hilo.

¿Cada cuanto hay que vaciarla?

Hay que vaciar la copa cada doce horas como máximo. Yo la he llegado a tener catorce y ahí ya el contenido huele raro. En mi caso el día fuerte la vacío con más frecuencia, se nota como un peso.

¿Cómo limpiar la copa menstrual?

De normal, como se vacía cada doce horas, estarás en casa. Vacías la copa menstrual una vez al levantarte y otra al llegar a casa al final del día.
Una de las dos veces puedes estar en la ducha. Y la otra en el bidé si tienes la suerte de tener ese bendito artefacto. Si no, se vacía en el váter. Se quitan los restos con papel y se lava en el lavabo con agua y jabón.
Al final tu lavabo, bidé y ducha van a ver tanta menstruación como si usas otro método. Sí, te vas a manchar las manos o por lo menos una, como cuando usas tampones sin aplicador.

¿Cómo limpiar la copa menstrual fuera de casa?

Si no estás en casa necesitas una botella de agua para lavar la copa en el váter.
Por favor no seas guarra y no la vacíes en el lavabo del trabajo. Ni en el de tus suegros. Si eres torpe y te vas manchar las dos manos, lleva toallitas;
Por favor, no seas guarra y no toques el pomo de la puerta o la cisterna con sangre en las manos.

¿Qué pasa si se llena la copa menstrual?

Si se llena demasiado sí puede derramarse y mancharte.

¿Cómo se guarda hasta el siguiente periodo?

Antes de guardarla para la próxima menstruación se vuelve a hervir. Confieso que muchas veces me salto este paso. Pero siempre que sale es bien lavada con agua y jabón y nunca vuelve a entrar de un mes a otro sin hervir.

¿Y si me la quiero llevar de vacaciones?

Para llevártela de vacaciones, llévate el cazo también. Siempre, nunca se sabe. Que luego en el aeropuerto igual la manosea el funcionario o la babea el perro antidrogas.
No es nada engorroso, una caja de tampones ocupa muchísimo más. De compresas ni te cuento y también las puede babear el perro.

Algunas ventajas de la copa menstrual

  • Piensa que no vas a saber nada de tu menstruación hasta que no estés en casa.
  • Ya no te vas a tener que cambiar nada en un aseo público.
  • En tu bolso no van a haber compresas.
  • Vas a tener un cajón más en el baño.
  • No vas a tener que ir corriendo el último día del ciclo al súper.
  • No vas a pasar la vergüenza de preguntarle a tu amigo que dónde tiene la basura en su piso.
  • Sirve para bañarse e incluso para hacer nudismo, no tienes el cordelito del tampón.
  • Es compatible con el anillo vaginal anticonceptivo.
  •  No pica, no roza y no reseca como los tampones. 

 

Desventajas de la copa menstrual

 1 - Incómoda al hacer caca
Un inconveniente para mí es que se baja al apretar para hacer caca. Se sale un poco, no sé si llega a caerse, nunca he dejado que pase, me la quito antes. Es una sensación muy desagradable, te puede cortar el rollo y estreñirte un poco. Es mejor quitarla primero y ya apretar con tranquilidad.
2 - No se puede usar en el postparto
No sirve para los loquios o sangrado postparto. Pero tras la cuarentena, si todo está bien, se puede usar desde la primera regla después del parto. Vamos, yo lo hice.

 

 Relaciones sexuales con la copa menstrual

No se puede tener un coito con la copa puesta, pero para todo lo demás incluyendo sexo oral, es obviamente mejor que otro método.

 

¿Pueden usarla las niñas?

No sabría decir si es apropiada para niñas, supongo que sí. Pero requiere de un conocimiento previo del propio cuerpo, que por otro lado todas deberíamos tener.

 

¿Puedes ponértela sin la regla?

Si sabes que te va a bajar la regla, te la puedes poner. Si estás terminando y tienes poco flujo, puedes seguir llevándola.

 

Conclusión y mi opinión sobre la copa menstrual

En fin, que no vuelvo a usar otra cosa ni loca.
Y lo mejor de mi regla es que gracias a DIU (no podía dejar pasar este chiste) no la tengo y no la echo de menos para nada.
¿Cual ha sido tu experiencia con la copa menstrual? ¿Me lo cuentas en los comentarios?